
Nos sorprendió la noche
Ordenando cohibirse de la roja sangre derramada por la vida, estaba mi alma.
Añorando la gota, la esperanza de subir al cielo.
Llamas deseosas de presenciar la entrega de amor, de caricias, de dulzura.
Entre pequeños murmullos y voces desesperantes, la espuma del amar tocaba suavemente mis dedos y mi pelo solo soltaba el viejo dolor de los años.
Nieve blanca, débiles agujas quebradas con el mas apacible deseo oprimian mi belleza y la dejaban en un solo recuerdo, como quien en una foto desgarra su corazón hiriendo la imaginación y así dandose cuenta de que todo tiene un principio y un final.
Añorando la gota, la esperanza de subir al cielo.
Llamas deseosas de presenciar la entrega de amor, de caricias, de dulzura.
Entre pequeños murmullos y voces desesperantes, la espuma del amar tocaba suavemente mis dedos y mi pelo solo soltaba el viejo dolor de los años.
Nieve blanca, débiles agujas quebradas con el mas apacible deseo oprimian mi belleza y la dejaban en un solo recuerdo, como quien en una foto desgarra su corazón hiriendo la imaginación y así dandose cuenta de que todo tiene un principio y un final.
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